
Ayer por la noche, cuando me miraste, abriste una puerta, no como un ladrón; pero, al marcharte,
notse llevaste nada de mi, al contrario, dejaste olor a rosas, no eras un ladrón, sino un novio que me visitaba.
Cada ser humano vive su propio deseo; forma parte de su tesoro, y, aunque sea una emoción que pueda apartar a alguien, generalmente trae a quien es importante.
Es un emoción, que mi alma escogió, y tan intensa que puede contagiarlo todo y a todos a mi alrededor.
Cada día escojo la verdad con la que pretendo vivir. Procuro ser práctica y eficiente, profesional.
Pero me gustaría poder escoger, siempre el deseo como mi compañero.
No por obligación, ni para atenuar la soledad de mi vida, si no por que es bueno.
Si, es muy bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario